Media tarde
Los rayitos de sol iluminan tu cabello.
Los ratitos que te miro se escapan tras tus rápidos pasos de niño creciendo.
Chiquito pero ya no un bebé. Grande pero aún no tanto.
Viéndote crecer a la media tarde. Entre juegos, niños, risas.
Tus manitos llenas de tierra. Llenas de momentos alegres.
Tus dientitos felices asomando todo el tiempo.
“no deja de reír”: dice una señora que te está observando. Sonrío.
Que hermoso es verte a la media tarde. Un ratito corriendo, otro de mi mano. Subiendo, bajando. Caminando. Mirando. Observando, señalando. Descubriendo el mundo. Descubriendo la vida.
Ya te cansas y pedís upa a papá.
Alegre nos vamos. Felices de ese día. De esa medida tarde.
_8 de marzo - 2021_
Juegos Costanera Sur
Las primeras veces que te vi, eras una especie de enigma. Parecías más duro, más malo, más misterioso de lo que realmente eras. Y ya me dabas morbo.
Y no, no sabía lo que luego me comentaron, era secundario.
En miradas furtivas, descubrí que eras un ser cuidadoso, pendiente de casi todo, y despistado en lo ordinario.
Muchas veces, pensaba como provocarte. Qué conversación sacar para provocar una polémica, para mi asombro, salvo honrosas excepciones, escuchaba como estábamos de acuerdo en casi todo, me resultaba sorprendente y divertido a la vez.
Había alguna cuestión demasiado peliaguda para cada uno de nuestros pensamientos, particulares, en las que no coincidíamos, pero aún en esos momentos, me encantaba pensar o discutir en mi mente, palabras o actos, que te escandalizaran.
Me encantabas. Me fascinabas.
Eras un puto imán. Siempre quería verte.
Era una sensación extraña.
Siempre te he defendido. Es raro, nunca lo has necesitado.
En todos esos años, todos, pero todos, me dijeron que tú, por una extraña razón, eras mi debilidad. Hasta la pareja que tenía entonces, tus y mis amigos, todos.
Una vez, un amigo mío que no conocía vuestras caras, por estar en países lejanos, mirando mis redes sociales, me preguntó si eras tu mi pareja, le dije que no, me dijo que imposible, si no hacía falta más que mirar nuestras fotos y nuestras miradas.
Creo que he hecho piña contigo en casi todo. Hasta en Rol, se que se han cabreado con nosotros, porque éramos prácticamente insoportables juntos.
Me provocaste hasta celos. Celos, una palabra que yo, hasta que no los sentí contigo, no entendía. Lo más gracioso, que ni siquiera, éramos nada aún
En todos esos tiempos, te imaginé en mis sábanas, en como serían tus manos en mi piel.
Te juzgué mal.
Eras más de lo que yo pude imaginarme. Más en todo.
Tus manos, tus labios, tu mente, tu delicadeza, tu oscuridad, tu luz, todo. Todo era más. Nada era ni de lejos como me había imaginado.
Nada me preparó mentalmente ni emocionalmente para lo que iba a vivir contigo.
Tanto, que todos mis miedos afloraban cada vez que bebías de mis labios.
Tanto miedo, que no sabía que pudiese existir algo así.
El miedo me paralizó en aquellos tiempos. Tomé decisiones de las que no puedo volver atrás. El pasado no lo quiero, sólo lo uso para escribir cuentos que nunca te conté, que nunca te dije. que nunca pensaste que fuesen así.
Con el tiempo, todo ese miedo se convirtió en valor, en trabajo, en sombras, en oscuridad, en miedos transmutados.
Se que no es gran cosa.
Pero me hiciste crecer, como nadie lo ha hecho hasta ahora.
Nunca sé muy bien que pretendo. He dejado de preguntarme algunas cosas.
Sigo mirando al futuro. El pasado me sirve para no repetir errores.
Aún así, el tiempo, nos ha puesto a cada uno en nuestro lugar
Tu, tan grande, con una vida más o menos plena.
Yo tan pequeña, que me ajusto en una mochila, que cada vez, cada año, ha ido llenándose de pequeños sentimientos.
Tan pequeños, que la puedo llevar encima. Pero sí, soy pequeña y sé que estás bien.
Me vale. Porque te quiero. Porque nunca podré desearte nada malo, más bien al contrario.
Puede que siempre te pida perdón, siempre es por el pasado, también es porque me da miedo, que en un futuro, no se dónde estaremos, espero que sigas por aquí, para darme el perdón, porque no hay un perdón definido, siempre te pediré perdón a futuro, porque aún hoy, siempre te pienso, siempre te beso, siempre te tengo dentro de mí, y es muy injusto.
Es injusto, si, porque no puedo estar, siempre, poniéndote contra unas cuerdas que ni tú has pedido, vienen como todo yo a destiempo, pero sobre todo, ni quieres, ni puedes.
Porque todo esto.
Ahora no existe.
Tan sólo en mis letras. Tan oscuras y brillantes que no puedo ni decírtelas a la cara, porque sé, y me conozco, que no podría contener todo lo que me empujaría a tu pecho.
Eres todo lo que imaginé, hecho realidad, pero en mi imaginación, siempre volvías.
La realidad, ha llegado a m vida. Y no me gusta. Porque saca un lado de mí, que me asusta, que es tan oscuro, que da miedo, pero a la vez es tan brillante que la mayoría de las veces me deja CIEGA.
Joder, no sabes lo que te amo.
“Sé que te amaba antes de saberlo. Como si mi alma no necesitara conocerte para ponerle al amor tu nombre. Y en eso que llamaba vida, una tarde te encontré. Y me besaste el pasado hasta enamorar mi memoria y convertirme en el amor que me dabas, en este hombre para el que la felicidad tiene la forma de tu mano inesperada que me encuentra, y se parece a tu mirada que me toca la mejilla de reojo, y a las ganas del café contigo en el frío de un domingo. Y si no te hubiese conocido, serías todo eso que nunca había sentido, que ya no esperaba, que no pensaba tener; todo lo que me faltaba por aprender y entender y vivir. No sé exactamente qué día comencé a quererte, sólo sé que te amaba antes de saberlo.”— Lucas Hugo Guerra
Eras tan adictivo que prefería sentir el dolor y olvidar el daño que me has causado antes de dejarte ir, el amor que sentía por ti era tan real que lo confundía el placer monetario con la felicidad y toxicidad.
@Escritos_fer23
“Muestras el mundo como una cadena perfecta que nunca se interrumpe, como una eterna cadena hecha de causas y efectos.”— “Siddharta” - Hermann Hesse.
Breve tratado sobre el amor
yo amé a un hombre
lo amé con la dulzura de ciertas flores silvestres
de esas que crecen por la orilla de los caminos
donde la inocencia
guarda todavía secretos a los viajeros
y lo abracé
con mis alas enhiestas
de águila en desbandada
lo amé tanto / de veras tanto
que un buen día me clavé alfileres en los ojos
para ver lo que él veía
me agujereé los calcañales
para sentir el hervor de la tierra y sus relámpagos
y vi que su palabra era fuego
y me volví arena en sus brazos
y me dormí en el vientre de una roca
al despertar
yo era una planta con espinas
y el hombre que amaba tanto
mordía los brotes de mis pies
convertido en perro
ese animal noble que nos cuida pero también enloquece
demasiada luna llena dirán a su favor
dos o tres magos
excavadores de ruinas
aquellos que han patentado la demencia
y han escrito extensos tratados
sobre las pasiones
mi raíz tenía ponzoña no voy a negarlo
ahora que estoy de pie junto a su cama
viéndole escupir esta babaza
blanca y tibia como la leche
.
Marisol Vera Guerra / Gasterópodo / 2014